domingo, 3 de julio de 2016

Segun DIOS el sexo esta bien?



     La actitud de la sociedad hacia el sexo ha oscilado de un extremo al otro. “La persona de la época victoriana, escribe Rollo May, buscaba tener amor sin caer en la relación sexual; la persona moderna busca tener la relación sexual sin caer en el amor”. Del punto de vista puritano que consideraba el sexo como un mal necesario para laprocreación, hemos arribado a la popular visión del playboy sobre el sexo como una cosa necesaria para la recreación.
    Ambos extremos son incorrectos y no están de acuerdo con las intenciones de Dios acerca de las funciones del sexo. El punto de vista negativo crea en los casados sentimientos de culpabilidad acerca de sus relaciones sexuales; el punto de vista permisivo convierte a la gente en robots, comprometiéndose con el sexo sin mucho significado y satisfacción.
    ¿Cómo deberían, pues, relacionarse los cristianos con el sexo? ¿Qué dice la Biblia acerca de la sexualidad? Como un cristiano que confía en las enseñanzas bíblicas, los siguientes siete principios me han resultado muy útiles para entender cómo deberíamos relacionarnos con el sexo.
    Empecemos por el principio:

    Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27)
    Después de cada acto creativo, Dios dijo que “era bueno” (Génesis 1:12, 18, 21, 25), pero después de la creación del ser humano como hombre y mujer, Dios dijo que “era bueno en gran manera” (Génesis 1:31). Esta apreciación divina inicial de la sexualidad humana como “bueno en gran manera” demuestra que las Escrituras consideran la distinción sexual de hombre/mujer como parte de lo bueno y perfecto de la creación original de Dios.
    Nota también que la dualidad sexual humana como hombre y mujer está explícitamente relacionada con el hecho de haber sido ambos creados a la imagen de Dios. Como la Escritura distingue al ser humano de otras criaturas, los teólogos generalmente han pensado que la imagen de Dios en la humanidad se refiere a las facultades racionales, morales y espirituales que Dios ha dado al hombre y a la mujer.
    Sin embargo, hay otra manera en que podemos entender implícitamente la imagen de Dios, según Génesis 1:27: “A imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”. Por eso la masculinidad y la feminidad humana, reflejan la imagen de Dios en que un hombre y una mujer tienen la capacidad de experimentar la unidad en el compañerismo como el que existe en la Trinidad. El Dios de la revelación bíblica no es un sersolitario simple que vive en aislamiento eterno sino que es uncompañerismo de tres seres unidos íntima y misteriosamente y a quien adoramos como un solo Dios. Esta misteriosa unidad en la relación de la Trinidad es reflejada como una imagen divina en la humanidad, en la dualidad sexual de masculinidad y feminidad, unida misteriosamente como “una carne” en el matrimonio.
     En Génesis 2:24 se expresa el compañerismo íntimo entre un hombre y una mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujery serán una sola carne”. La expresión “una sola carne” se refiere a la unidad total de cuerpo, alma y espíritu entre parejas casadas. Esta unión total puede ser experimentada especialmente por medio de la relación sexual cuando el acto es la expresión de un amor genuino, de respeto y de compromiso.
    La frase “serán una sola carne”, expresa la idea de Dios con respecto a la relación sexual en el matrimonio. Nos dice que Dios ve el sexo como un medio por el cual un marido y una esposa pueden alcanzar una nueva unidad. Es digno de notar que la expresión “una carne” nunca se emplea para describir la relación entre un niño con su padre y su madre. Un hombre debe “dejar” a su padre y a su madre para llegar a ser “una carne” con su esposa. Su relación con su esposa es diferente de la relación con sus padres, porque consiste de una nueva unidad consumada en la unión sexual.
     Llegar a ser “una sola carne”, también implica que el propósito del acto sexual no es solamente el de procreación (para producir 10 hijos) sino tambiénpsicológico (llenar las necesidades emocionales de consumar una nueva relación de unidad). Esa unidad implica la voluntad de revelar el más íntimo yo físico, emocional e intelectual al otro. En la medida en que llegue a conocerse en la forma más íntima, la pareja experimenta el significado de llegar a ser una sola carne. La relación sexual no asegura automáticamente esta unidad; más bien consuma la intimidad de una reciprocidad perfecta que ya se desarrolló. 
     La relación sexual dentro del matrimonio permite a la pareja a conocerse mutuamente de una manera que no puede serlo de ninguna otra forma. Participar en la relación sexual no solamente significa descubrir el cuerpo de uno sino también el interior de uno frente al otro. Por esta razón las Escrituras a menudo describen la relación sexual como “conocer” (ver Génesis 4:1), que es el mismo verbo empleado en hebreo para referirse a conocer a Dios.
     Obviamente Adán llegó a conocer a Eva antes de su relación sexual, pero por medio de la relación sexual llegó a conocerla más íntimamente. Un autor cristiano, Dwight H. Small, muy apropiadamente, comenta:
     El revelarse ante el otro mediante la relación sexual invita al descubrimiento de sí mismo en todos los niveles de la existencia personal. Esta es una revelación exclusiva única de los integrantes de una pareja. Ellos se conocen a sí mismos más que a cualquier otra persona. 
    Este conocimiento único es equivalente a reclamar al otro como genuina pertenencia. La desnudez y la relación física es un símbolo del hecho de que nada está oculto o sustraído entre ellos.
     El proceso que conduce a la relación sexual es de un aumento de conocimiento mutuo. 
     Desde el encuentro inicial, pasando por la amistad especial, el noviazgo, el matrimonio y la relación sexual, la pareja va logrando un conocimiento mayor de cada uno. La relación sexual representa la culminación de ese concimiento recíproco profundo e íntimo. Como lo dice Elizabeth Achtemeier:
     Sentimos como si las más ocultas profundidades internas de nuestra existencia fueran traídas a la superficie y reveladas y ofrecidas a cada uno como la expresión más íntima de nuestro amor.
     Ya que el sexo representa la más íntima de todas las relaciones interpersonales, el expresar la unidad de “una sola carne” en total compromiso, no puede ser expresada o experimentada en una unión sexual casual donde la interacción es puramente recreativa o comercial. La única experiencia de unión en relaciones tales es la de inmoralidad.
  La inmoralidad sexual es seria, porque afecta al individuo más profunda y permanentemente que cualquier otro pecado. Como lo dice Pablo:Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca (1 Corintios 6:18)
     Algunos podrían decir que también la glotonería y las borracheras afectan a la persona por dentro. Sin embargo, estos no tienen los mismos efectos permanentes sobre la personalidad como los que produce el pecado sexual.
     La indulgencia en el comer o beber puede ser superada, las cosas robadas pueden ser devueltas, uno puede retractarse de las mentiras y reemplazarlas por la verdad, pero el acto sexual, una vez cometido con otra persona, no puede deshacerse. Ha ocurrido un cambio radical en la relación personal de la pareja involucrada que no podrá deshacerse nunca. Esto no significa que el pecado sexual es imperdonable. Las Escrituras nos dan la seguridad por medio del ejemplo y del precepto de que si confesamos nuestros pecados, el Señor es leal y justo para perdonarnos todos nuestros pecados y “limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Cuando David se arrepintió de su doble pecado de adulterio y asesinato, Dios lo perdonó (ver Salmos 51 y 32).
    Las relaciones sexuales fuera del matrimonio no asumen responsabilidad. Las relaciones casuales de este tipo destruyen la integridad de la persona al reducir al nivel de un objeto de gratificación personal. A veces, algunas personas que se sienten heridas y usadas después de una relación sexual, se sustraen definitivamente de toda actividad sexual por temor de ser usadas nuevamente, o tienden a usar su cuerpo egoístamente, sin ninguna consideración por los sentimientos del otro componente de la pareja.
   En cualquier caso, la sexualidad de uno queda distorsionada porque él o ella han destruido la posibilidad de emplearla para relacionarse genuina e íntimamente con la persona que aman. No debiera usarse la relación sexual con el objeto de meramente divertirse en una ocasión y como forma de expresar amor genuino y compromiso con otro compañero o compañera en otra ocasión. La perspectiva bíblica de unidad, intimidad y amor genuino no puede consumarse practicando el sexo fuera del matrimonio o practicándolo con múltiples compañeros. Las parejas comprometidas probablemente dirán que están compartiendo un amor genuino cuando se activan sexualmente antes del matrimonio.
    Desde una perspectiva cristiana, una pareja comprometida para casarse debe respetarse mutuamente y mirará el compromiso como un tiempo de preparación para el matrimonio, y no como si fuera ya un matrimonio. Hasta que no se tomen los votos matrimoniales, existirá la posibilidad de romper con la relación. Si una pareja ha tenido relaciones sexuales premaritales, ha comprometido su relación y cualquier disolución subsecuente dejará cicatrices emocionales permanentes. Sólo cuando un hombre y una mujer tienen la voluntad de llegar a ser uno, no sólo verbal sino legalmente, asumiendo también responsabilidad por el compañero, es cuando pueden sellar su relación por medio de la relación sexual. En ningún otro campo la moral cristiana ha sido más atacada que en el vasto ámbito de la sexualidad fuera del matrimonio.
    Lamentablemente, aunque la condenación bíblica de los actos sexuales ilícitos es muy clara, es ignorada por la introducción y el uso de “términos suaves” o eufemismos. Por ejemplo, muchos se refieren a la fornicación como “sexo premarital”, acentuando el “pre” en vez de acentuar el “marital”. Al adulterio se lo define como “sexo extramarital” y no como un pecado en contra de la ley moral de Dios. Se suaviza la homosexualidad separándola de las serias perversiones mediante expresiones que van de la “desviación” a la “variación homosexual”. Más y más cristianos caen en el engañoso razonamiento de que “si es amor, está bien”. Se reclama que si un hombre y una mujer están profunda y genuinamente enamorados, tienen el derecho de expresar su amor por medio de la unión sexual sin casamiento. Algunos alegan que el sexo premarital libera a la gente de sus inhibiciones morales, dándoles una sensación de libertad emocional. La verdad es que el sexo premarital añade presión emocional, porque reduce el amor sexual a un nivel puramente físico sin el compromiso que tienen dos personas casadas.
    Hasta principios de nuestro siglo, los cristianos generalmente creían que la función primaria de la relación sexual era el de la procreación. Otras consideraciones concernientes a la unidad de la pareja, la relación y el placer, eran consideradas secundarias. Pero ese orden fue invertido en el transcurso del siglo XX. Desde un punto de vista bíblico, la actividad sexual dentro del matrimonio tiene que ver no sólo con la reproducción sino también con la relación personal. Como cristianos, debemos recuperar y mantener el equilibrio bíblico entre estas dos funciones del sexo.
    La relación sexual es un acto placentero de perfecto intercambio que engendra un sentido de unión, al mismo tiempo que ofrece la posibilidad de traer una nueva vida a este mundo. Debemos reconocer que el sexo es una dádiva divina que puede ser disfrutada legítimamente dentro de los vínculos matrimoniales. Pablo urge a los esposos y a las esposas a consumar sus responsabilidades matrimoniales juntos, porque sus cuerpos no les pertenecen a ellos solamente, sino al otro. Por esa razón, ninguno debe privar al otro de esta relación, a excepción de que haya mutuo consentimiento por un determinado período de tiempo, para dedicarse a la oración. Entonces deben llegarse de nuevo el uno al otro, para no ser tentados por Satanás, por falta de control propio (1 Corintios 7:2-5; ver también Hebreos 13:4).
     De acuerdo con la enseñanza bíblica, el sexo no solamente engendra una misteriosa unidad del espíritu, sino que también ofrece la posibilidad de traer hijos a este mundo.“Fructificad y multiplicaos”, dice el mandamiento del Génesis (Génesis 1:28). Por supuesto, no todas las parejas tienen la capacidad o la justificación de tener hijos. La vejez, la infertilidad y las enfermedades genéticas son algunos de los factores que tornan imposible, o no aconsejable, que se tenga hijos. Sin embargo, para la gran mayoría de las parejas, el tener hijos es parte normal de su vida matrimonial. Esto no significa que todo acto de unión sexual debería terminar en una concepción. David Phypers escribe lo siguiente:
     “No estamos hechos para separar el sexo de la procreación y aquellos que lo hacen en forma radical y definitiva, meramente por razones personales, se quedan cortos con respecto a los propósitos de Dios en sus vidas y corren el peligro de que sus matrimonios y su actividad sexual se conviertan en auto gratificantes. Solamente mirarán hacia adentro para su satisfacción propia, en vez de mirar hacia afuera, hacia la experiencia creativa de traer una nueva vida al mundo y nutrirla hasta la madurez”.
     La procreación como parte de la sexualidad humana levanta una gran controversia sobre la contracepción. ¿Significa acaso el mandamiento de fructificar y multiplicarnos, que debemos dejar el asunto de la planeación familiar a la misericordia de Dios? La Biblia no contiene ninguna experiencia explícita sobre el asunto. Creo que la relación sexual es tanto relacional como pro-creacional.
     El hecho de que la función del sexo en el matrimonio no es solamente para producir hijos, sino también para expresar y experimentar el amor mutuo y la dedicación, implica la necesidad de ciertas limitaciones sobre la función reproductiva del sexo. Es decir, la función relacional del sexo, puede solamente permanecer como una experiencia dinámica viable, si su función reproductora es controlada. Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Tenemos derecho de interferir con el ciclo reproductivo establecido por Dios? La respuesta histórica de la Iglesia Católica ha sido un rotundo “¡NO!” Sin embargo, la posición católica tradicional ha sido templada por el Papa Pablo VI en su encíclicaHumanae Vitae(Julio 29, 1968), en la cual reconoce la moralidad de la unión sexual entre marido y mujer, inclusive en la no dirigida hacia la procreación de hijos. Es más, la encíclica, al mismo tiempo que condena los contraceptivos artificiales, permite los métodos naturales de control de la natalidad como el conocido “método del ritmo”, el cual consiste en confinar la relación sexual a los períodos no fértiles del ciclo menstrual de la esposa.
    La intención de la encíclica Humanae Vitae de distinguir entre los contraceptivos “artificiales” y “naturales”, considerando el primero inmoral y el último moral sugiere en sí mismo un sentido artificial. En cualquier caso, es la inteligencia humana la que previene la fertilización del huevo. Es más, rechazar como inmoral el uso de contraceptivos artificiales, puede conducir al rechazo como conducta inmoral, del uso de cualquier vacuna artificial, hormona, o medicación que no es producida naturalmente por el cuerpo humano. David Phypers escribe: “Como la mayoría de las invenciones humanas, la contracepción es moralmente neutral: lo que cuenta es lo que hacemos con ella. Si la usamos para practicar el sexo fuera del matrimonio, o en forma egoísta dentro del matrimonio, o si por medio de ella invadimos la vida privada de otros matrimonios, podríamos efectivamente estar desobedeciendo la voluntad de Dios y distorsionar la relación matrimonial.
     Sin embargo, si la empleamos con el propio respeto por la salud y el bienestar de nuestro cónyuge y nuestras familias, entonces puede elevar y fortalecer nuestros matrimonios. Por medio de los contraceptivos podemos proteger nuestro matrimonio de las tensiones físicas, emocionales, económicas y psicológicas que pueden producirse por embarazos frecuentes, y al mismo tiempo podemos usar el acto del matrimonio en forma reverente y amorosa, como fue la intención original, para una unión permanente”.
Conclusión
   La sexualidad humana es parte de la hermosa creación de Dios. No hay nada pecaminoso en ella. Sin embargo, como todas las buenas dádivas de Dios para los seres humanos, la relación sexual ha llegado a formar parte del perverso plan de Satanás para alejar a la humanidad de las intenciones de Dios.
    En la relación del hombre y la mujer que se acercan para llegar a ser “una sola carne”, la función del sexo es unificadora y procreadora. Cuando se viola esa relación, cuando el sexo ocurre fuera de la relación matrimonial, sea premarital o extramarital, violamos el séptimo mandamiento. Eso es pecado, un pecado en contra de Dios, en contra de la otra parte y en contra del cuerpo de uno mismo.
    Pero la Biblia no nos deja sin esperanza. Nos presenta la gracia de Dios y el poder para reponernos de todo pecado que nos acosa, inclusive el sexual. A pesar de que el pecado sexual deja una cicatriz en la conciencia, y le produce dolor a la otra persona, el verdadero arrepentimiento puede abrir la puerta al perdón de Dios. No hay pecado, por grande que sea, que la gracia de Dios no pueda sanar y restaurar.
    Todo lo que tenemos que hacer es asirnos de esa gracia, porque ella nos capacita a utilizar el potencial que Dios ha puesto en nosotros. Lo cual se aplica también al sexo. En una época permisiva en la cual prevalecen la promiscuidad sexual y la licencia, es imperativo que reafirmemos como cristianos nuestro cometido al punto de vista bíblico respecto al sexo como una dádiva divina para ser gozada solamente dentro del matrimonio.
     La relación sexual es un proceso por el cual dos llegan a ser “una carne”
     El sexo implica conocerse mutuamente en lo más íntimo
     La Biblia condena el sexo fuera del matrimonio
     El sexo sin compromiso reduce a una persona al nivel de una cosa
     El sexo sirve tanto para la procreación como para la relación
    El sexo capacita al hombre y a la mujer a reflejar la imagen de Dios en una actividad creativa
     La Biblia se refiere a la sexualidad humana en forma positiva
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DIOS, ley y gracia del señor




    Actualmente ocurren alrededor de 13 millones de accidentes de tráfico cada año, ocasionando unas 53.000 muertes.


     La mayoría de esos accidentes suceden por que alguien quebranta una ley: ignorar una señal de stop, adelantar en línea continua, exceder la velocidad...

    Probablemente no le sorprenderá saber que Dios tiene una ley que nos garantiza el permanecer en el lugar correcto de la calle, a salvo, seguros y felices.

     De hecho, la mayoría de nuestra infelicidad y de nuestros problemas son a causa de saltarnos Sus señales de “stop”.
     Cuando se tiene todo un universo que mantener en marcha, se necesita una ley. Leyes que eviten que los soles se salgan de órbitas, leyes que eviten que unos planetas se estrellen contra otros, y leyes para mantener a las “personas” en una vida en paz y felicidad.

     Piense en su hogar. Un buen padre de familia tiene unas reglas, normalmente no están escritas, pero toda la familia conoce qué reglas son, y qué sucede cuando se quebrantan.

    Si una familia no tiene reglas, ¿cómo podría la madre planear el hacer las comidas? Nadie sería responsable de hacer las tareas, y los niños podrían estar levantados hasta que ellos sintiesen la necesidad de ir a la cama, y levantarse cuando quisiesen. No habría respeto por el horario de los demás.

     Las reglas de Dios son por el bienestar de la familia humana.

    Seguramente, aquellos que hayan elegido ser miembros de la familia de Dios querrán vivir con las reglas de Su hogar. ¿Ha asociado alguna vez el obedecer las leyes de Dios con una restricción de su felicidad más que con verla garantizada? ¿Ha pensado alguna vez que era imposible obedecer la Ley de Dios? ¿Es posible amar a Dios y a su vez rechazar sus mandamientos? ¿Se puede ir al cielo por haber guardado la Ley? ¿Podemos ir al cielo sin guardarla?

   En esta lección, mientras estudia la Palabra de Dios en busca de respuesta a las preguntas anteriores, encontrará la Ley que nos mantendrá en el lado correcto de la calle. No la aborde con “pánico al radar”.

   La Ley de Dios no fue escrita para restringir la felicidad de Sus hijos. Obsérvela y obtendrá felicidad. No fue pensada para infringir su libertad. Es el único camino hacia la libertad. Veamos si no está de acuerdo después de esta lección.
     LEY Y GRACIA.

    Lectura bíblica: Éxodo 19:10-24; 20:1-21; Romanos 13:8-10.

     ¡Leyes de tráfico, leyes de impuestos, leyes para esto, leyes para lo otro! Cualquier cosa que se le ocurra, tendrá una ley. Y alcanzando más allá de todas esas regulaciones y leyes, está la Constitución misma. En la Biblia se encuentran las leyes del gobierno de Dios. Algunas fueron temporales, como podría ser un “Reduzca su velocidad” en una vía pública en obras. Una ley que está por encima de todas las demás, fue expresada en los “no harás...” que incluso un hombre pecador puede entender.

     Vamos a estudiar esa ley en esta lección.
     1. LAS CLASES DE LEYES.

     En la Biblia se hallan descritas cuatro leyes específicas, normalmente bajo el término de “ley” o de “estatutos”.

    En los tiempos del Antiguo Testamento no era necesaria una distinción entre ambas, ya que estaban todas vigentes.

   En los tiempos de Cristo, las leyes romanas habían reemplazado ampliamente los estatutos civiles judíos, y después de la muerte de Cristo, las leyes sobre sacrificios, se volvieron obsoletas.

    Así que es muy importante para nosotros el saber a qué ley se refiere el pasaje bíblico que se está leyendo. A menudo, eso es obvio, pero otras veces se necesita un estudio cuidadoso de todo el contexto, especialmente en los escritos de Pablo.
     La Ley moral o los Diez Mandamientos. (Exodo 20:1-17).

     1. ¿Quién escribió los Diez Mandamientos? Deuteronomio 10:1-5.

    "En aquel tiempo Jehová me dijo:  Lábrate dos tablas de piedra como las primeras,  y sube a mí al monte,  y hazte un arca de madera; y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste;  y las pondrás en el arca. E hice un arca de madera de acacia,  y labré dos tablas de piedra como las primeras,  y subí al monte con las dos tablas en mi mano. Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura,  los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego,  el día de la asamblea;  y me las dio Jehová. Y volví y descendí del monte,  y puse las tablas en el arca que había hecho;  y allí están,  como Jehová me mandó."

     ¿Sobre qué fueron escritas?

     "Lábrate dos tablas de piedra"

     ¿Dónde las puso Moisés?

     "y las pondrás en el arca"

     Las Leyes Ceremoniales o de Culto (formadas por la mayoría de los libros de Éxodo y Levítico).

    2. ¿Quién escribió las leyes que fueron guardadas al lado del arca? Deuteronomio 31:24-26.

    "Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová,  diciendo: Tomad este libro de la ley,  y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios,  y esté allí por testigo contra ti."
  3. ¿Por qué tres nombres se conocían esas leyes comúnmente?Deuteronomio 31:26Malaquías 4:4

     "Tomad este libro de la ley". ""Acordaos de la ley de Moisés mi siervo,  al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.""
     4. ¿Cuánto debían durar? Efesios 2:15

    "aboliendo en su carne las enemistades,  la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,  para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre,  haciendo la paz"
Las leyes ceremoniales se pueden comparar a los puntales de un edificio, que deben ser quitados una vez cumplido su propósito.

     Cuando la muerte del Cordero de Dios (Jesús) tuvo lugar, las leyes ceremoniales sobre sacrificios, quedaron sin utilidad, pues señalaban al sacrificio de Jesús, y ahora no había nada que señalar. Fueron sustituidas por ordenanzas y ceremonias que Jesús mismo instituyó (el bautismo, la Santa Cena).
    Las Leyes Civiles (repartidas en los libros de Éxodo y Levítico).

     Esas leyes fueron instituidas cuando Israel se convirtió en nación, y abarcaban sanidad o salud, crimen, procedimientos judiciales, etcétera. Dejaron de existir cuando los judíos dejaron de ser una nación. Un ejemplo de estatuto civil se encuentra en Éxodo 21:33, 34.
Las Leyes de Salud, (encontradas a lo largo de la Biblia).

   ¿Quién mejor que el que nos creó, sabe cómo mantener el cuerpo humano en condiciones óptimas? La primera instrucción acerca de salud, no es sorprendente que date desde el Edén mismo.

    5. ¿Cuáles fueron las primeras leyes de salud, en cuanto a la comida y al ejercicio? Génesis 1:29; 2:15, 16.

     "Y dijo Dios:  He aquí que os he dado toda planta que da semilla,  que está sobre toda la tierra,  y todo árbol en que hay fruto y que da semilla;  os serán para comer."
"Tomó,  pues,  Jehová Dios al hombre,  y lo puso en el huerto de Edén,  para que lo labrara y lo guardase."

     2. LA CONSTITUCIÓN DEL UNIVERSO.

    El que mucha gente esté confusa acerca de los Diez Mandamientos, es evidente en preguntas como: “¿No eran sólo para los tiempos del Antiguo Testamento? ¿No los abolió Jesús en la cruz? ¿No estamos libres de la Ley ahora?” Las respuestas están en Su Palabra.

     La Ley desde Adán hasta Moisés.

   Sabemos que los Diez Mandamientos no fueron escritos antes del Sinaí, pero hay muchas evidencias de que los que vivieron en aquel período conocían la Ley de Dios. No cabe duda de que fue pasada de generación en generación de forma oral. Las habilidades mentales de los primeros humanos eran muy superiores a las de hoy, junto con su longevidad, hizo muy fácil el pasar la ley de Dios a sucesivas generaciones, incluso por la misma persona.

     1. ¿Qué es imposible sin la Ley? Romanos 4:15

      "Pues la ley produce ira;  pero donde no hay ley,  tampoco hay transgresión."

     Si el pecado existió antes del Sinaí, la Ley por lo tanto tenía que existir. Antes de que Caín asesinara a su hermano, Dios le dijo: “Si no hicieres el bien, el pecado está a la puerta” (Génesis 4:7). Se hizo constancia de cada mandamiento transgredido antes del Sinaí.

     2. ¿Qué dijo Dios de Abraham? Génesis 26:5 

    "por cuanto oyó Abraham mi voz,  y guardó mi precepto,  mis mandamientos,  mis estatutos y mis leyes."

     La Ley del Sinaí a Cristo.

    El hecho de que los Diez Mandamientos estaban en vigencia desde el Sinaí hasta Cristo, nadie lo discute. David escribió el hermoso Salmo 119 como una canción de alabanza a Dios por su Ley. “¡Cuánto amo tu ley!,” exclamó en el versículo 97. Isaías señaló la Ley como prueba básica donde comparar toda enseñanza religiosa. “¡A la Ley y al Testimonio!”, aconsejó, “si no hablasen conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20). Salomón sabía que era imposible complacer a Dios mientras se descuidaba su Ley. “El que aparta su oído para no oír la Ley, su oración también es abominable” (Proverbios 28:9).

     La Ley en los tiempos de Cristo y de los Apóstoles.

     3. ¿Cuál fue la actitud de Cristo hacia los 10 mandamientos?Juan 15:10 Juan 14:15
Mateo 5:17

    "Si guardareis mis mandamientos,  permaneceréis en mi amor;  así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre,  y permanezco en su amor."

     Algunos proclaman que la Ley ha sido abolida, pues Cristo la “cumplió”. Entonces Jesús tendría que cambiar sus palabras y decir que no vino a destruir la Ley, sino a abolirla o a quitarla de en medio. Para aprender lo que la palabra “cumplir” significa, vamos a ver cómo se usa en otros lugares. En Mateo 3:15 Jesús pidió a Juan el Bautista que lo bautizase, “para que se cumpla (dar ejemplo de) toda justicia”. Este pensamiento está de acuerdo con las palabras de Jesús sobre la Ley, “no he venido a abrogar la ley, sino a dar un ejemplo de cómo cumplirla”.

    4. ¿Cuál era la valoración de Pablo de la Ley? Romanos 7:12

     "De manera que la ley a la verdad es santa,  y el mandamiento santo,  justo y bueno."

    5. ¿Qué dijo Santiago de la ley? Santiago 2:10-12

   "Porque cualquiera que guardare toda la ley,  pero ofendiere en un punto,  se hace culpable de todos. Porque el que dijo:  No cometerás adulterio,  también ha dicho:  No matarás.  Ahora bien,  si no cometes adulterio,  pero matas,  ya te has hecho transgresor de la ley."

     6. ¿Cómo llama Juan a los profesos cristianos que no guardan la Ley? 1ª Juan 2:4 

     "El que dice:  Yo le conozco,  y no guarda sus mandamientos,  el tal es mentiroso,  y la verdad no está en él;"

     Ovbiamente tanto Pablo como Juan están hablando de unos ciertos mandamientos "No adulterarás, no matarás" que corresponden al decálogo de los diez mandamientos.

     La Ley hoy día.

    7. ¿Cómo describe Juan al pueblo de Dios en los últimos días? Apocalipsis 12:17; 14:12 

    "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer;  y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella,  los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo."

    Nada se enseña de modo más claro en las Escrituras, que la solemne verdad que Dios tendrá un pueblo en la tierra, justo antes de la segunda venida de Cristo, el cual sostendrá y cumplirá Su Santa Ley. A pesar de la persecución, permanecerán en pie en defensa de la verdad.
     3. EL PROPÓSITO DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS.

    1. ¿A quiénes viene la felicidad? Proverbios 29:18

     "Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado."

     2. ¿Por qué es el trasgresor de la Ley una persona infeliz? Proverbios 5:22

     "Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado."

     3. ¿Qué dijo Jesús que deberíamos hacer si queremos entrar en la vida? Mateo 19:17
"El le dijo:  ¿Por qué me llamas bueno?  Ninguno hay bueno sino uno:  Dios. Mas si quieres entrar en la vida,  guarda los mandamientos."

     4. ¿Cómo llama Pablo a la Ley? Romanos 7:12

     "De manera que la ley a la verdad es santa,  y el mandamiento santo,  justo y bueno."
     El que quebranta la ley es el que se encuentra tarde o temprano entre rejas, privado de su libertad, no la persona que guarda la Ley.

     5. ¿Qué cumple la Ley? Romanos 13:8-10

"No debáis a nadie nada,  sino el amaros unos a otros;  porque el que ama al prójimo,  ha cumplido la ley. Porque:  No adulterarás,  no matarás,  no hurtarás,  no dirás falso testimonio,  no codiciarás,  y cualquier otro mandamiento,  en esta sentencia se resume:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo;  así que el cumplimiento de la ley es el amor."

    6. ¿Cómo resumió Jesús los 10 mandamientos? Mateo 22:36-40
     Algunas personas piensan que esos “dos mandamientos” sustituyen a los 10. El hecho es que Jesús estaba mencionando el pasaje del Antiguo Testamento conocido por todo judío, Deuteronomio 6:4,5 y Levítico 19:18, y aún así recalcó en el versículo 40: “De estos dos grandes mandamientos dependen toda la Ley y los profetas”.

    7. ¿Cómo podemos habitar en el amor de Cristo? Juan 15:10

   "Si guardareis mis mandamientos,  permaneceréis en mi amor;  así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre,  y permanezco en su amor." 

    8. ¿A qué se compara la Ley? Santiago 1:23-25

     "Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella,  éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo,  y se va,  y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad,  y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo,  sino hacedor de la obra,  éste será bienaventurado en lo que hace."

    A pesar de que un espejo me mostrará que tengo una mancha en la cara, no la podrá quitar. Requiere agua y jabón. La Ley de Dios, al igual que a un espejo, revela el pecado, pero sólo la sangre de Jesús puede limpiarla (Romanos 7:7).
    4. LA RELACIÓN ENTRE LA LEY Y LA GRACIA.

     ¿Nos libera la Gracia de tener que guardar los Mandamientos? “No estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia” dicen muchos citando Romanos 6:14. Ya hemos aprendido que Pablo consideraba la Ley como santa, justa y buena (Romanos 7:12). También afirmó que se deleitaba en la Ley de Dios, según el hombre interior (versículo 22). ¿Se contradice Pablo a sí mismo? Quizás se anticipó al problema, porque inmediatamente después hace esta pregunta, y la responde él mismo.
  
     1. ¿Nos permite pecar la gracia? Romanos 6:15

     "¿Qué,  pues?  ¿Pecaremos,  porque no estamos bajo la ley,  sino bajo la gracia?  En ninguna manera."

     2. El tener fe en la obra redentora de Jesús, ¿anula la ley? Romanos 3:3

    "¿Pues qué,  si algunos de ellos han sido incrédulos?  ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?"

     ¿Pudo usar Pablo un lenguaje más enérgico? Sólo somos liberados de la consecuencia de la transgresión de la ley (Gálatas 3:13), no de tener que observarla.

     ¿Qué tal sobre el Calvario? ¿Nos demostró que desde entonces se está a salvo cuando uno juega con el pecado? ¿O por el contrario demuestra la naturaleza mortal del pecado que al mismo Hijo de Dios le costó la vida? El Calvario permanece como prueba irrefutable ante todo el universo de cómo se siente Dios acerca de su Ley.

     Eso mismo demuestra que ni si quiera Dios mismo pudo cambiar la Ley para salvar la vida de su propio Hijo, ¿y ahora se va a dar la vuelta para decirnos que no tenemos que guardar la Ley más? Eso es inconcebible. Si eso fuese cierto, Jesús nunca hubiese tenido que morir, y el Calvario sería un drama sin sentido.

     3. ¿Cuál es el secreto para todas las enseñanzas de Pablo acerca de Gracia y Ley? Hebreos 8:10

     "Por lo cual,  este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días,  dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;"

     No se trata Ley contra Gracia, sino Ley y Gracia. Ambas son vitales para el Plan de la Salvación. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Dese cuenta que “amáis” viene antes que “guardad”. Solamente la obediencia en respuesta al amor es la aceptable para Dios. Incluso así jamás seríamos salvos. La vida eterna es, y siempre será, un don de Dios a través de Cristojesús.
     
    Puede haber alguna buena razón para saltarse algunas de las reglas humanas, pero ninguna para desobedecer la Ley de Dios. Nadie ha encontrado una mejor jamás. La vida y ministerio de Jesús fueron una demostración de la Ley en acción, y está deseando escribir su Ley en nuestros corazones. Entonces, nosotros podremos decir también: “Me deleito en tu voluntad, oh mi Dios; sí, tu Ley está en mi corazón”.

     Una historia interesante.

     Se cuenta la historia de un mensajero que llevó a una princesa un regalo de amor de su prometido. La princesa tomó el extraño objeto, lo examinó brevemente y lo tiró al suelo. “¡Un huevo de hierro! ¿Qué bien hay en un huevo de hierro?”

    El mensajero, tomándolo del suelo, le rogó que no rechazara el presente.
Repentinamente, ella tocó un resorte y la cáscara de hierro se rompió y cayó al suelo, dejando visible otro huevo más pequeño de bronce bruñido. A su vez, éste tenía otro resorte que dejó ver otro huevo de plata. Abierto éste también, dejó ver otro de oro. Finalmente, admirando el huevo, encontró que dentro estaba escondido un hermoso diamante.

    La Biblia es así. Mucha gente, apenas mirándola, la dejan de lado como algo irrelevante, un mero libro, un libro viejo. Pero si la abrimos cuidadosamente, descubriremos muchas promesas y preciosas verdades. Entre ellas está la Ley de Dios, reflejando su carácter justo, y dentro de la Ley, encontramos la esencia de ella misma –el amor a Dios y al prójimo. Dentro de esa funda de oro, está el mayor tesoro de todos, el Amor de Dios expresado en una persona, Jesucristo."Jesús le dijo:  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma,  y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:  Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

    Guardando los 4 primeros mandamientos, mostramos que amamos a Dios.

    Guardando los 6 últimos, mostramos que amamos a nuestro prójimo.

   La desobediencia de la Ley de Dios nos separa de Él (Isaías 59:2), y sólo en su presencia hay gozo. Por lo tanto el trasgresor de la Ley es una persona sin felicidad. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El hombre moderno busca una vida más abundante en una semana de trabajo más corta, y en poseer más “cosas”. Aparentemente está buscando en la dirección equivocada.

    Después de que el hombre pecase, no le fue permitido comer del fruto del árbol de la vida, eso provocó una necesidad en el cambio de la dieta, e incluyó vegetales adicionales en ella (Génesis 3:18). Los principios de una vida saludable se encuentran en la Biblia, si se siguen, se mantendrá una salud óptima, incluso en la sociedad degenerada de hoy.
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Cristo y su ley de la vida




     “Si Dios existe, ¡es el diablo!”, afirmó el historiador de arte y poeta francés del siglo XIX, Charles Baudelaire.1

      El creía que Dios creó la naturaleza y al ser humano buenos y malos al mismo tiempo, resultando lo que parece ser una mezcla sin esperanza de los dos.

    Algunos estarían de acuerdo con Baudelaire. Pero ¿cuál debería ser la respuesta cristiana? ¿Cómo consideramos el hecho de la existencia de un Dios que dice preocuparse aun por la caída de un gorrión (Mateo 10:29), y la existencia de las enfermedades, el sufrimiento y la muerte?

     ¿Y qué podemos decir acerca de algunas realidades enigmáticas como la depradación? 

     ¿Fue originalmente la intención de Dios que una jauría de hienas cacen a los jóvenes impalas y se los coman vivos? ¿Cómo debemos entender la acción de la boa esmeralda, la cual sorprende a los loros amazónicos y los constriñe “causándoles una muerte rápida mediante un shock, [y] se cuelga de una rama mientras se dispone al largo proceso de ingerir” sus víctimas?2 Este artículo considera siete temas bíblicos que ayudan a contestar las preguntas presentadas anteriormente.

     1. Para entender correctamente la naturaleza, necesitamos la iluminación divina.

     El filósofo David Hume afirmó en una ocasión que uno no puede probar la existencia de un Dios de amor partiendo “solamente de este fenómeno presente, confuso y variado”. Sin embargo, Hebreos 11:3 nos dice que “por fe entendemos que el mundo fue creado por la palabra de Dios”.* Y Pablo afirma: “Porque las cosas invisibles de él [Dios], su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). Este es un importante principio hermenéutico aplicable a la interpretación de la naturaleza. La rosa habla de un Dios que ama la belleza,
¿pero qué nos sugieren las espinas? ¿Habla la naturaleza en una lengua bifurcada? Las maravillas y los misterios del cielo y de la tierra pueden ser entendidos solamente “en la medida en que Dios santifica la observación por medio de su Espíritu Santo”.4
     2. La creación original de Dios fue un hábitat libre de depredadores, donde las criaturas se servían unas a otras.

     Génesis 1:30 especifica cuál debía ser la dieta divina para los animales en el Edén: “Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así”. De acuerdo con Elena White, estas palabras indican que “no era su propósito que un animal destruyera a otro para obtener alimento”.5 Esto significa que originalmente, desde la más simple criatura hasta Adán y Eva, no había carnívoros en el Edén. Dios había creado un hábitat libre de depredadores —un concepto explosivo para la biología convencional, ya que actualmente necesitamos de depredadores para mantener el equilibrio en la naturaleza. Por fe creemos que Dios tenía un método, no revelado en las Escrituras, para mantener este balance, que no necesitaba la muerte de sus criaturas en el Edén.

   Este hábitat libre de depredadores, lleno de criaturas que se servían unas a otras, constituye la base de la visión de Isaías acerca de la nueva tierra donde “el león como el buey comerá paja” (Isaías 11:7).
     3. El pecado y la maldición afectaron la vida sobre la tierra.

     La caída, como se la registra en Génesis 3, responde a la pregunta sobre la presencia del mal, el sufrimiento, la depredación y su relación con el carácter de Dios. Dios les advirtió a Adán y a Eva acerca de la conexión causal entre el pecado y la muerte (Génesis 2:17), lo que fue inmediatamente negado por Satanás (Génesis 3:4, 5).

     La relación entre el primer pecado humano y la muerte en la tierra es profunda, como lo expresa Pablo: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte” (Romanos 5:12). Esta conexión de causa no se aplica solamente a la mortalidad humana sino también a la muerte de toda criatura viviente, como lo afirma Pablo: “Porque la creación fue sujetada a vanidad, (“corrupción”, que implica la muerte), no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza” (Romanos 8:20). Así, el primer efecto del pecado humano fue el cambio inmediato del orden original —de un hábitat libre de muerte a uno regido por el ciclo de vida y muerte, como fue ilustrado casi inmediatamente por el asesinato de Abel, cometido por Caín (ver Génesis 4:8).

    Los efectos del pecado también causaron cambios en la temperatura atmosférica: “La atmósfera, de temperatura tan suave y uniforme, estaba ahora sujeta a grandes cambios” de “calor y frío”6; los efectos también se ven en “la caída de las flores y las hojas”7 llevando a nuestros primeros padres a apenarse “más profundamente de lo que hoy se apenan los hombres que lloran a sus muertos”8 y alteró la naturaleza de los animales (“el espíritu de rebelión, al cual él [Adán] mismo había dado entrada, se extendió a toda la creación animal”.)9

    Con este significativo enfoque psico-biológico echemos ahora una mirada a las tres maldiciones que el pecado trajo a este mundo. Primero, Dios maldijo a la serpiente: “Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias... sobre tu pecho andarás” (Génesis 3:14). Segundo, Dios maldijo el mundo vegetal por la desobediencia de Adán: “Maldita será la tierra por tu causa... espinos y cardos te producirá” (Génesis 3:17, 18). Tercero: Dios maldijo luego toda la tierra o reino mineral por medio del diluvio universal, el cual destrozó la corteza terrestre. (Génesis 6-9).

    Sean las maldiciones causativas o descriptivas, sugieren algunos efectos importantes del pecado sobre la naturaleza. ¿Podemos observar un patrón en el cual los tres reinos hayan sido afectados por los efectos del pecado? En otras palabras, ¿podría la maldición de la serpiente significar un cambio general en el reino animal, las espinas representar cambios universales a desarrollarse en el reino vegetal y el diluvio representar un desajuste universal en el reino mineral? ¿Podrían las palabras “sobre todos los animales del campo” de la primera maldición, sugerir que el reino animal sufrió inmediatamente una maldición que comprendía la totalidad del reino?

    En otras palabras, así como Dios habló para crear el mundo, vuelve a hablar creativamente, pero con una intención diferente y temporal. Si es así, ¿podría la maldición sobre la serpiente significar que un Dios amante activa milagrosamente un plan B ya previsto? ¿Está él reprogramando porciones de los códigos genéticos dentro de su buen reino animal, permitiendo que el hábitat natural sea balanceado temporalmente por el ciclo de vida y muerte, depredación y decaimiento?10

     En el lado positivo, esto implica que Dios es responsable de programar en forma creativa los sistemas maravillosos de restauración en la naturaleza como el de inmunidad, la coagulación de la sangre, la peristalsis reversible (el mecanismo del vómito), etcétera, y quizá el balance en la naturaleza logrado en parte por ingeniosos mecanismos de escape tales como la coloración protectora, el mimetismo11 y otros, en un mundo temporalmente dominado por el ciclo de la vida y la muerte.

     El equilibrio en la naturaleza es un logro admirable de las relaciones entre las plantas y los animales que requiere por lo menos dos relacionas profundas, inteligentemente afines biológica y psíquicamente. Primero, la mente y el cuerpo de un animal específico deben concordar. Los colmillos no serían apropiados en el conejo y un temperamento de defensa escapista en un león sería ridículo (¿te imaginas al rey de los animales huyendo aterrorizado por la presencia de un conejo?). Segundo, tanto el depredador como la presa deben ser igualmente astutos para la captura y el escape; de lo contrario, no resultaría un balance natural. Estos requisitos de depredación son tan complejos y están tan finamente sincronizados, que parece biológicamente imposible que se desarrolle un hábitat libre de depredación en forma lenta y accidental. Pareciera ser necesaria alguna forma milagrosa de permiso y/o intervención. Por ejemplo, Dios puede haber equipado sabiamente a las criaturas después de la caída con una habilidad asombrosa para adaptarse, como lo evidencian estudios biológicos recientes indicados por James L. Hayward.12

     En relación con el reino vegetal, Elena White afirma: “El [Dios] nunca hizo una espina, un cardo o una cizaña. Esto es trabajo de Satanás, es el resultado de la degeneración introducida por él entre las cosas preciosas”.13 El significado de este hermoso pensamiento es que la maldición de Dios sobre la tierra no volvió a programar milagrosamente el reino vegetal para producir espinas. La aparición de las espinas es obra de Satanás, permitida por Dios para que podamos entender el verdadero carácter de Satanás.
     4. Satanás tiene una reponsabilidad en la desfiguración de la naturaleza.
Para empezar, recordemos que los poderes de Satanás son limitados. El salmista dice acerca de Dios: “Porque contigo está el manantial de la vida” (Salmo 36:9). Esto implica que ningún otro, incluyendo a Satanás, tiene el poder de dar vida. Pero, aunque limitado, el poder de acción de Satanás es verdaderamente extraordinario, como lo sugiere Pablo: obra de “Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:9, 10, KJV). Apocalipsis sugiere que este poder se extiende hasta los niveles que van más allá de lo empírico o milagroso (ver Apocalipsis 13:14); por lo tanto Satanás tiene un poder milagroso aunque no posee la capacidad de dar vida o de crear nuevas entidades biológicas vivientes. Sin embargo, Satanás “tiene estudiados los secretos de los laboratorios de la naturaleza”.14

      Este conocimiento, combinado con sus facultades que van más allá de lo empírico, lo convierte en un químico, un biólogo y un botánico sobrenatural. Equipado con un poder tal, Satanás “ha introducido confusión y deformidad en la creación de Dios”.15 Por ejemplo, ninguna planta nociva había sido puesta en el gran jardín del Señor, pero después de que Adán y Eva pecaron, brotaron hierbas venenosas. Elena White afirma que toda hierba nociva es de su siembra (de Satanás), y por sus ingeniosos métodos de amalgamación (hibridación: ¿manipulación genética?) ha corrompido la tierra con cizaña.16 Tal vez si se le permitiera a Satanás a seguir sus caminos, la tierra estaría cubierta de espinas y plantas nocivas, pero Dios, en su misericordia, permite que el enemigo tenga la posibilidad de actuar, solamente de una manera limitada, apenas suficiente como para que se muestre su verdadera naturaleza.

     En vista del importante hecho de que ninguna planta venenosa fue creada por Dios, uno se pregunta acerca del origen del veneno y del aparato venenoso en algunos insectos y reptiles. ¿Podrían estos aspectos particulares de formas biológicas “nocivas” ser también expresión de la cruel obra milagrosa del enemigo? Quizá Dios ejerce el papel positivo, ajustando el mundo caído al problema del pecado, mientras Satanás ejercita un papel destructivo como enemigo, por ejemplo, plagando y deformando el balance de la naturaleza más allá de sus límites designados. ¿Podría ser que el inicuo uso del poder de Satanás en la manipulación genética e hibridación tenga algo importante que ver con la formación de lo que podría llamarse “especies confusas”, las cuales Dios no creó y las cuales no consideró aptas para conservar después del diluvio?17

     Quizá algunos de los raros y espantosos fósiles extintos que aparecen en la columna geológica representan esas especies confusas, constituyendo una categoría de transformaciones biológicas en las cuales un Dios bueno no tiene parte. De hecho, la compasión de Dios es evidente en la permanente destrucción de esos animales: “Había una clase de animales muy grandes la cual pereció en el diluvio. Dios sabía que la fuerza del hombre iba a disminuir y que esos animales monumentales no podrían ser controlados por un hombre debilitado”.18
     5. El principio de causa y efecto produce su propia dinámica relacionada con el pecado y el sufrimiento.

     El poderoso principio de causa y efecto es como una espada de doble filo que actúa para el bien o para el mal, dependiendo de las decisiones individuales. Por ejemplo, se nos ha dicho que “la transgresión continua del hombre por más de seis mil años ha traído enfermedad, dolor y muerte como fruto”,19 con el resultado de que “la raza había estado disminuyendo en tamaño y en fortaleza física y hundiéndose más en la escala de la dignidad moral”.20

     Estos resultados son consecuencias naturales autoimpuestas. “El mundo hoy está lleno de pena, sufrimiento y agonía. ¿Pero es la voluntad de Dios de que exista esta condición? No... Todo abuso de alguna parte del organismo es una violación a las leyes que Dios designó para gobernarnos..., y por la violación de estas leyes los seres se corrompieron a sí mismos; enfermedades y males de toda clase, constitución física debilitada, acabamiento prematuro, muertes anticipadas, son los resultados de la violación de las leyes naturales”.21 Por otra parte, mientras que la ley causal puede acarrear el sufrimiento humano debido a decisiones pecaminosas, la misma ley lleva bendiciones y felicidad al ser humano, cuando éste realiza decisiones correctas.
     6. La misericordia de Dios todavía se puede discernir en la naturaleza.
La bondad de Dios se revela no sólo en los aspectos transparentes y hermosos de la vida, sino también en los momentos de devastación, dolor y pérdida.

     Yo observaba desesperadamente cómo mi madre moría lentamente de mesotelioma, un cáncer doloroso que envuelve los tejidos de los pulmones. Durante sus últimos meses de vida, trataba calmar su insoportable dolor con un fuerte medicamento, y, finalmente, con una continua dosis de morfina, la cual no podía prevenir los ataques de intensos dolores ni la pérdida de la habilidad para comunicarse. Finalmente, ella entró en la paz de un estado de coma del cual nunca se recuperó. Tres días más tarde, murió. Yo percibí la misericordia divina en la forma del estado de coma. Las dolorosas consecuencias del pecado, aunque a veces no provocadas por actos que uno mismo ha cometido, pueden estar entretejidas con la gracia.

     Los efectos fisiológicos y psicosomáticos del shock resultan ser una gran bendición para las víctimas de accidentes serios con grandes daños físicos. David Livingstone recuerda una experiencia personal: “Vi al león justo en el acto de saltar sobre mí... Al saltar, clavó su garra en mi hombro y los dos rodamos juntos por el suelo. Rugiendo terriblemente cerca de mi oído, me sacudió como un perro terrier sacude a una rata. El shock me produjo estupor...Me causó un estado soñoliento, en el cual no hubo sentimiento ni de dolor ni de terror...Probablemente este estado peculiar se produce en todos los animales que son atacados por los carnívoros; y si es así, es una provisión misericordiosa de parte de nuestro bondadoso Creador para disminuir el dolor de la muerte”.22

     Hasta en los infaustos fenómenos de la naturaleza, podemos percibir la gracia de Dios.
     7. El sábado provee una oportunidad para discernir sobre el poder creativo de Dios en la naturaleza.

     “Dios dio a los hombres el recordativo de su poder creador, a fin de que lo vieran en las obras de sus manos. El sábado nos invita a contemplar la gloria del Creador en sus obras creadas”.23 El sábado es un día especial, en el cual podemos salir en medio de la naturaleza y observar de cerca los bosques, las corrientes de agua, los lagos o los mares y descubrir en ellos evidencias del talento de creatividad de Dios. Entonces podremos experimentar el milagro de la iluminación divina, a medida que le permitamos a Dios interpretar el lenguaje de la naturaleza, a veces contradictorio, para poder diferenciar la mano de Dios de la mano del enemigo en la naturaleza; y nos levantaremos agradecidos por el poder creativo de Dios y el cuidado continuo que tiene de todas sus criaturas.

     El sábado también señala hacia la futura restauración de todo el universo a su prístina condición, como parte del plan de Dios (ver Hebreos, capítulo 4): “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron... Y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:1, 4).
    Conclusión

     Los siete principios bíblicos presentados aquí referentes a los efectos del pecado en la naturaleza nos muestran cómo los cristianos pueden discernir el carácter amoroso de Dios en la naturaleza y también las señales de la obra de Satanás. En resumen, “bueno es Jehová para con todos” (Salmo 145:9), no sólo con todos los seres racionales, sino también con el gorrión y con la boa esmeralda. Por lo tanto, le replicamos a Baudelaire que hay un Dios y que él es bueno, el cual creó originalmente sólo lo que se asemeja a él.

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Cristo nos refugia ante la depresion



     ¿Puede un cristiano sentirse deprimido? ¿Es pecado la depresión? ¿Por qué esta moderna plaga emocional afecta a tantas personas, incluidos creyentes consagrados y maduros en la fe? ¿No es Cristo el mejor médico y la oración la mejor terapia?
     Estas preguntas, muy frecuentes, reflejan la inquietud de bastantes creyentes. Para ellos es difícil entender cómo una persona con fe en Cristo puede atravesar tiempos de depresión, agotamiento o sequía espiritual.
     Se les hace difícil conciliar la exhortación de Pablo «estad siempre gozosos» con la realidad de hombres y mujeres de fe sufriendo una depresión.
     Aun mayor perplejidad sienten cuando el problema afecta a los líderes espirituales, los pastores de la iglesia.
    Vasijas de barro y no de oro

     ¿Qué nos enseña la Palabra de Dios al respecto? Un análisis detallado del texto bíblico arroja mucha luz, y en especial mucho consuelo, a los que sufren una depresión.

   Dios permite sombras en sus mejores instrumentos para que solo su nombre resplandezca. La depresión se presenta, por tanto, con mucha naturalidad en la Biblia.

     Moisés, el líder que se quería morir

     Y dijo Moisés a Dios: ¿Por qué tratas mal a tu siervo? y ¿por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ...No puedo yo solo soportar a todo este pueblo que me es pesado en demasía. Si vas a tratarme así, yo ruego que me des muerte, si he hallado gracia a tus ojos; y que yo no vea mi desventura(Números 11:11-15)
Síntomas de la depresión

      La crisis va in crescendo hasta culminar en Nm. 11:15 con las ideas de muerte: «Yo te ruego que me des muerte».

     La causa de la depresión de Moisés

     La respuesta de Dios

     Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales. Y tráelos a la puerta del Tabernáculo y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo y tomaré del espíritu que está en ti y pondré en ellos. Y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo(Números. 11:16-17)
Comprensión

     Ayuda práctica
     Estímulo para su autoestima

     La autoestima de Moisés, tan deteriorada, necesitaba una buena dosis de renovación. La frase «tomaré del espíritu que está en ti y pondré en ellos» implicaba dos grandes estímulos: por un lado, Dios no se había olvidado de Moisés, su espíritu estaba todavía presente en el líder del pueblo.

     «Se sostuvo como viendo al Invisible»


    Para empezar, es difícil encontrar en toda la Biblia un solo personaje que no haya atravesado la angostura del valle o la oscuridad del túnel. Unas veces fue en forma de depresión (Elías en 1 R. 19:1-18; Jeremías, ver Jer. 20). Otras veces en forma de duda (Habacuc, Juan el Bautista); casi siempre con profundas experiencias de soledad y frustración (David, Pablo).
     Al descubrir esta larga lista de héroes de la fe pasando por duras pruebas emocionales, nuestros ojos se abren a una conclusión realista: estos hombres y mujeres fueron gigantes en la fe, sí, pero también hombres de carne y hueso «sujetos a pasiones (sufrimientos) semejantes a las nuestras» (Stg. 5:17).
     Y ello es así porque Dios, en su soberanía misteriosa, se vale de vasos de barro y no de oro, vasijas frágiles, por cuanto «el poder de Dios se perfecciona en la debilidad... porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co. 12:9-10).
    Vamos a analizar en detalle una de las crisis más destacadas de Moisés, el hombre escogido por Dios para ser guía del pueblo de Israel. Este gran hombre de fe, un verdadero modelo de quien se dice que «se sostuvo como viendo al Invisible», experimentó la depresión con gran intensidad hasta el punto de querer morir. Cansado de la desobediencia y las quejas constantes del pueblo, abrumado por el peso de la responsabilidad, sintiéndose muy solo y agotado, su espíritu desfallece:
     Veamos, en primer lugar, qué le pasaba a Moisés ya que los síntomas de su depresión son frecuentes y ayudarán al lector a identificarse con la tribulación de Moisés.
     En una etapa inicial Moisés interpela a Dios y parece que le pide cuentas por su forma de actuar, incluso le reprocha que le llamara a esta tarea. Abundan los «por qué» que reflejan la protesta y la confusión del gran líder. Hasta cinco preguntas le formula Moisés a Dios, preguntas con un contenido netamente depresivo. Observemos cómo se siente perjudicado y maltratado, sentimientos típicos de la depresión cuando la mente distorsiona los hechos, tal como veremos después, y ve la realidad mucho peor de lo que es.
     Moisés necesita verter libremente todo lo que hay en su corazón. Es una protesta terapéutica porque la libre expresión de pensamientos y emociones tiene un notable efecto liberador. Es como una descarga del peso que le oprime. Moisés no puede contenerse.
     Necesita vaciar el enojo y la frustración contenidos en su corazón. Las palabras de Moisés, y sobre todo su forma y tono, revelan irritabilidad, otro síntoma habitual en la depresión. Es llamativo que Moisés, considerado «el hombre más manso de toda la tierra» (Nm. 12:3) llegue a este extremo de irritabilidad. El hastío y las palabras duras, casi agresivas, contra el pueblo, nos revelan a un hombre cansado, decepcionado, sin fuerzas para seguir adelante.
     La descarga de Moisés llega a su máxima intensidad en Nm. 11:12: «¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama?»
     Moisés deja entrever el deseo de abandonarlo todo. Hoy diríamos que le presenta su dimisión a Dios! Sin embargo en el versículo siguiente la descarga emocional empieza a dar sus frutos y ya es capaz de articular una queja más razonada y concreta: «¿De dónde conseguiré yo carne para todo este pueblo?» (Nm. 11:13)
     Observamos, por tanto, cómo Moisés tiene una gran necesidad de vaciar su corazón, presentarle a Dios sus cargas. No podemos, sin embargo, omitir un hecho importante: Moisés no se queja de o contra Dios, sino a Dios. Aun en medio de su depresión, le habla a Dios desde una posición de sumisión y lealtad. No es pecado decirle a Dios cómo nos sentimos, aunque nuestra protesta sea tan enérgica como la de Moisés. El pecado radica más bien en la amargura de corazón acumulada tras meses o años de silencio. Silenciar nuestras cargas y dudas es un excelente caldo de cultivo para las crisis de fe.
     Otro síntoma típico de la depresión son los pensamientos distorsionados. La manera de razonar, sentir y percibir la realidad se altera profundamente en el sentido de verlo todo desde una óptica pesimista y sin esperanza. Estos pensamientos negativos son característicos de la depresión y los vemos con gran claridad en este pasaje. Moisés, confundido por su visión depresiva, erraba en su valoración de Dios y en la evaluación de su trabajo. En cuanto a Dios, pensaba que le había abandonado e incluso que quería perjudicarle. En cuanto a sí mismo, se sentía un fracasado.
     Es un proceso que tiene su lógica. Las ideas de fracaso, de inutilidad e incluso de culpa injustificada llevan a Moisés a sentirse como en un callejón sin salida en el que sólo la muerte parece una liberación. Primero, Moisés dirigió su hostilidad (queja) contra Dios; luego, contra el pueblo, y termina contra sí mismo. La tensión se había hecho insoportable. Moisés ha perdido su autoestima, hecho clave en toda depresión, y ello conlleva la pérdida de esperanza. Ante esta situación la única salida que ve es la muerte. Puesto que no hay luz por ninguna parte, lo mejor es desaparecer. Moisés no veía ninguna salida a su túnel.
     Algunas personas con depresión grave pueden tener una experiencia similar a la de Moisés en cuanto al deseo de morirse. No olvidemos, en estos casos, que las ideas de suicidio en la depresión son la consecuencia de una mente que, enferma, es incapaz de pensar nada positivo. En este punto empezamos a entender que la depresión es, muchas veces, una verdadera enfermedad que afecta a la mente, los sentimientos e incluso la voluntad de la persona.
     La descarga emocional –abrirle su corazón a Dios sin reservas- le da a Moisés luz en cuanto a su problema. El hombre confundido de la primera etapa está ahora en condiciones de ver su situación con más claridad, hasta el punto que él mismo llega a ver la causa de su depresión: «No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía» (Nm. 11:14). Brillante diagnóstico. El contexto anterior –Nm. 11:1-10- nos ayuda a entender la razones de su agotamiento. Las repetidas quejas del pueblo, murmurando sin cesar, habían llegado a agotar la paciencia de Dios mismo: «Y la ira de Jehová se encendió en gran manera» (Nm. 11:10).
     No sorprende entonces, la tremenda tensión emocional de Moisés que acaba por minar su resistencia psíquica. Estamos ante una clara depresión por agotamiento.
     Ahí tenemos, deprimido y sin esperanza, al siervo a quien Dios había confiado una misión muy especial: conducir al pueblo por el desierto, un desierto tan literal como metafórico. La desobediencia del pueblo había agotado la paciencia y la capacidad de resistencia de Moisés hasta llevarle a una depresión profunda.
     Llegados a este punto debemos examinar un aspecto crucial del pasaje que es también clave para un adecuado tratamiento del deprimido: ¿Cómo actúa Dios? Veamos la respuesta que le da a Moisés:
     En el momento más necesario, cuando Moisés no puede más y desea la muerte, surge la palabra balsámica del médico supremo. Dios sabía bien la causa del estado de Moisés y la respuesta viene de la manera más adecuada. En la forma de actuar del Señor hay tres aspectos que queremos destacar. Dios le provee a Moisés de las tres cosas que más necesitaba:
     Dios no censura a Moisés por su depresión ni le trata ásperamente; ni una palabra de reproche sale de la boca del Señor. La comprensión sustituye a la reprensión.
     Dios se nos presenta como maestro de la simpatía hacia el atribulado. Lo que menos necesitaba Moisés en aquel momento eran palabras de reproche. A nosotros, humanamente, nos podría parecer que Moisés merecía algún tipo de corrección. Pero el «Señor es lento para la ira y grande en misericordia» (Sal. 86:15).
    Esta respuesta de Dios constituye una iluminadora advertencia para los que se apresuran a emitir juicios condenatorios o gestos de desaprobación cuando ven a un hermano como «caña cascada o pábilo que humea» (Is. 42:3). Si queremos parecernos a nuestro Maestro, haremos bien en imitarle: la misericordia, la comprensión y la simpatía deben abundar mucho más que el juicio severo, la reprensión o la condenación hacia el que sufre.
     Dios provee una salida. La respuesta de Dios no se limita a comprender a su siervo deprimido, sino que es sumamente práctica.
      Le proporciona la ayuda más asequible para que Moisés pueda salir de la depresión. El estado emocional de Moisés era muy parecido a una ciudad asediada por el enemigo. Lo más urgente es encontrar una salida que alivie este cerco.
     Observemos que Dios no le da una «solución» instantánea, de manera que el problema desaparezca de forma mágica. No olvidemos que la palabra solución no aparece en la Biblia ni una sola vez. En cambio sí se nos promete que «fiel es Dios que no permitirá que seáis probados más allá de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la prueba dará también la salida» (1 Co. 10:13).
     Dios no cambió a Moisés por otro líder ni siquiera le dió oportunidad para un tiempo de descanso. El pueblo siguió siendo conflictivo; el peso de la dirección seguía estando allí. Pero algo muy importante sí cambió: Dios le dio la salida precisa, le proporcionó los instrumentos adecuados para afrontar la situación: «Setenta ancianos del pueblo llevarán la carga contigo y no la llevarás tú solo». Dios provee la salida adecuada en el momento adecuado.
      Queda claro que Dios no consideró un pecado la depresión de Moisés. Si hubiese sido así, Dios le habría apartado de tan estratégica responsabilidad. Lejos de ello, le reafirmó en su tarea con una frase luminosa y terapéutica: «..y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos» (Nm. 11:17). Una vez más Dios se nos revela como un exquisito conocedor de la mente humana. ¿No se había quejado Moisés de que Dios le trataba mal y de que casi le había desechado? (Nm. 11:11).
     Por otro lado, ¡Dios no podía insuflar un espíritu alicaído y débil en los otros ancianos! La lógica de Dios se hace aplastante: «Moisés, sigo creyendo y confiando en ti» es el mensaje claro que Dios le transmite con su decisión. Moisés estaba en depresión, pero era capaz de entender este mensaje: «si Dios toma de mi espíritu para darlo a otros, señal de que no debo ser tan desastre...».
     El trato amoroso y delicado de Dios surtió efecto. Moisés pudo salir del valle oscuro de la depresión. Los acontecimientos posteriores de su vida nos muestran que esta crisis no fue estéril. Sin duda Moisés pudo aprender valiosas lecciones de esta dolorosa experiencia. El autor de Hebreos (He. 11:26-27) nos revela dos de los grandes secretos de la fe de Moisés:
     «Tenía la mirada puesta en el galardón»
     Esta doble expresión de la fe de Moisés es la columna que le permitió asirse de Dios en la hora oscura de su depresión. Es la misma columna que todo creyente tiene a su alcance.
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